Guías

Cómo hacer la carta digital con QR de tu bar o restaurante: guía paso a paso

Qué debe llevar tu carta digital, PDF o web, los 14 alérgenos, qué tamaño dar al QR y los errores que más se repiten. Guía práctica para bares y restaurantes.

Por el equipo de QartaBar · · 9 min de lectura

Qué es una carta digital con QR (y qué no es)

Una carta digital con QR es la carta de tu bar convertida en una página web. Pones un código QR en las mesas, el cliente lo enfoca con la cámara del móvil y la carta se abre al momento, sin descargar nada. Tú la cambias desde el móvil o el ordenador y el cambio se ve en todos los QR a la vez.

Bajo el nombre de «carta QR» se venden cosas muy distintas, y no todas funcionan igual de bien:

  • Una foto o un PDF de la carta de papel. Es lo más rápido de montar, pero en el móvil obliga a hacer zoom y a moverse por la página, y cada cambio supone hacer y subir el archivo de nuevo.
  • Una carta web pensada para el móvil. El texto se adapta a la pantalla, se lee sin hacer zoom y se cambia un precio en segundos. Es la opción que recomendamos y la que explicamos en esta guía.
  • Una app de pedidos en la mesa. Útil en locales con mucho volumen, pero es otro producto: más caro y con más cosas que configurar. Para enseñar la carta no hace falta.

¿PDF o carta web? La comparación honesta

Muchos bares empezaron en 2020 con un PDF a toda prisa y lo siguen teniendo. Funciona, pero se queda corto en cuanto la carta cambia a menudo o recibes turistas:

Leerla en el móvil
PDF o foto: Con zoom y arrastrando
Carta web: Se adapta a la pantalla
Cambiar un precio
PDF o foto: Rehacer y subir el archivo
Carta web: Unos segundos, desde el móvil
Velocidad
PDF o foto: Archivos de varios MB que tardan con mala cobertura
Carta web: Carga rápida, también con datos
Alérgenos
PDF o foto: Hay que maquetarlos a mano
Carta web: Iconos y leyenda automáticos
Otros idiomas
PDF o foto: Un PDF por idioma
Carta web: El cliente elige el idioma con un botón
Google
PDF o foto: Apenas la entiende
Carta web: Puede mostrar tus platos y precios

Lo que sí tiene sentido es tener la carta también en PDF, pero como copia para imprimir, generada desde la misma carta web para que nunca haya dos versiones distintas.

Lo que tu carta tiene que llevar sí o sí

Precios finales, con el IVA incluido

El precio que ve el cliente tiene que ser el que va a pagar. Nada de «+ IVA» en una carta para el público. Si algo se cobra aparte (el pan, la terraza, un suplemento), indícalo con claridad junto al plato o en la sección.

Los 14 alérgenos

La normativa europea (Reglamento UE 1169/2011) y, en España, el Real Decreto 126/2015 obligan a informar de los alérgenos también en la comida que no va envasada, como los platos de un bar. Son 14:

  • Cereales con gluten (trigo, centeno, cebada, avena…)
  • Crustáceos
  • Huevos
  • Pescado
  • Cacahuetes
  • Soja
  • Leche y derivados (incluida la lactosa)
  • Frutos de cáscara (almendras, avellanas, nueces…)
  • Apio
  • Mostaza
  • Granos de sésamo
  • Dióxido de azufre y sulfitos
  • Altramuces
  • Moluscos

En una carta digital lo más claro es marcar en cada plato los iconos de sus alérgenos y añadir una leyenda al final. Quien tiene una alergia lo agradece: puede revisarlo con calma antes de pedir, en vez de preguntar plato por plato.

Lo que el cliente busca antes de pedir

  • Cómo se sirve cada plato y a qué precio: tapa, media o ración; copa o botella.
  • El menú del día, si lo tienes, bien visible y con lo que incluye (pan, bebida, postre o café).
  • Una descripción corta cuando el nombre no lo dice todo («Secreto ibérico con patatas y pimientos»).
  • Tu horario, la dirección y el teléfono, para quien vuelve a mirar la carta desde casa.

Cómo hacer tu carta digital, paso a paso

1. Reúne la carta que ya tienes

No empieces de cero. Ten a mano la carta actual: en papel, en el PDF de la imprenta o en una foto de la pizarra. Aprovecha para tachar lo que ya no sirves y apuntar los precios nuevos. Algunas herramientas, como QartaBar, pueden leer las fotos de tu carta con inteligencia artificial y pasarte los platos y precios ya escritos para que solo tengas que revisarlos.

2. Ordénala como la leería un cliente

En el móvil se lee de arriba abajo, así que el orden importa más que en papel. Pon primero lo que más se pide (el menú del día o las tapas), agrupa en pocas secciones con nombres claros (Para picar, Raciones, Carnes, Postres, Bebidas) y deja las descripciones en una línea. Si una sección tiene más de 15 platos, piensa en dividirla.

3. Elige un diseño que se parezca a tu local

Una taberna, una pizzería y una vinoteca no deberían tener la misma carta. Elige un estilo acorde y prioriza que se lea bien: letra grande, buen contraste y precios fáciles de encontrar. Puedes ver cómo queda cada estilo en nuestras cartas de ejemplo.

4. Marca los alérgenos de cada plato

Hazlo con la ficha técnica o con la receta delante, no de memoria. Si dudas de un plato, consulta con quien lo cocina.

5. Añade idiomas si recibes turistas

Con una carta en inglés, y en francés o alemán según tu zona, el cliente extranjero pide con más seguridad y el camarero pierde menos tiempo traduciendo. Revisa los nombres de los platos típicos: a veces es mejor dejar «salmorejo» y explicarlo en la descripción que traducirlo.

6. Publícala y genera el QR

Elige una dirección corta y fácil de recordar, como qartabar.com/bar-pepe. El QR debe apuntar siempre a esa dirección y no a un archivo: así podrás cambiar la carta todas las veces que quieras sin reimprimir nada.

7. Imprime los soportes y pruébalos

Tarjetas o pegatinas para las mesas, un cartel en la barra y otro en la puerta o el escaparate. Antes de repartirlos, escanéalos con dos o tres móviles distintos, mejor alguno antiguo, y con la luz real del local.

El código QR: tamaño, diseño y dónde ponerlo

Un QR que no se lee a la primera es un cliente que levanta la mano para pedir la carta. Estas son las medidas que funcionan:

Mesa (tarjeta o pegatina)
Tamaño del QR: 3–4 cm
Por qué: Se escanea sentado, a unos 30–40 cm
Barra o mostrador
Tamaño del QR: 6–8 cm
Por qué: Se escanea de pie, a menos de un metro
Puerta o escaparate
Tamaño del QR: 15–20 cm
Por qué: Para leerlo desde la acera, a 1,5–2 m
Regla general: el QR debe medir al menos una décima parte de la distancia de lectura.
  • Contraste: QR oscuro sobre fondo claro. Los QR blancos sobre fondo negro o de colores suaves fallan con muchos móviles.
  • Margen: deja un borde vacío alrededor del código. Si un dibujo o el borde de la tarjeta lo toca, cuesta más leerlo.
  • Una frase al lado: «Escanea para ver la carta» y, debajo, la dirección escrita por si la cámara falla.
  • Materiales: en las mesas que se limpian con bayeta, mejor plastificado o en metacrilato; el papel brillante da reflejos con las luces del techo.

Los errores que más se repiten

  1. Un QR que caduca. Algunos generadores «gratis» crean QR que dejan de funcionar cuando acaba el periodo de prueba, y te encuentras todas las mesas sin carta. Usa un QR que apunte a una dirección tuya y que no dependa de una suscripción al propio QR.
  2. Un PDF de 15 MB. El de la imprenta pesa demasiado para abrirlo con datos móviles. Si usas PDF, que sea ligero; mejor aún, una carta web.
  3. Precios que no coinciden con el ticket. Es la queja más habitual y la más fácil de evitar: cambia la carta el mismo día que cambias el precio en la caja.
  4. Platos que ya no hay. Si algo se acaba a menudo, en vez de borrarlo y volver a escribirlo, márcalo como agotado o escóndelo un rato.
  5. Diseñar en el ordenador y no mirarla en el móvil. Tus clientes la verán en una pantalla de 6 pulgadas, a menudo con poca luz. Revísala así antes de imprimir los QR.

¿Cuánto cuesta una carta digital?

Hay opciones para todos los presupuestos:

  • Gratis: un PDF subido a internet con un QR. Sirve para salir del paso, con las limitaciones que hemos visto.
  • Un diseñador o una web a medida: queda a tu gusto, pero cada cambio de precio depende de otra persona y suele costar dinero.
  • Una herramienta de cartas digitales: la haces tú, la cambias cuando quieres y pagas una cuota pequeña. En QartaBar puedes tener tu carta gratis, y el plan Pro (con fotos, idiomas, tu logo y todas las plantillas) cuesta 8 € al mes con IVA.

Para comparar, piensa en cuántas veces al año reimprimes la carta: cada subida de precios, cada plato nuevo, cada temporada. Una carta digital se paga sola en cuanto te ahorra una o dos tiradas en la imprenta.

Preguntas frecuentes

¿Mis clientes tienen que descargarse una aplicación?

No. Cualquier móvil actual lee el QR con la cámara y abre la carta en el navegador. Si a un cliente le pides que instale algo para ver la carta, lo más probable es que acabe pidiéndosela al camarero.

Si cambio un precio, ¿tengo que imprimir otro QR?

No, siempre que el QR apunte a una dirección web fija y no a un archivo. El QR es solo un enlace: cambias la carta y el mismo código lleva a la versión nueva. Si tu QR abre un PDF, en cambio, cada cambio te obliga a subir el archivo otra vez y, según cómo esté hecho, a generar un QR nuevo.

¿Puedo quitar la carta de papel del todo?

Puedes reducirla mucho, pero conviene tener al menos un par de ejemplares impresos para quien no lleve móvil, se quede sin batería o simplemente lo prefiera. Lo práctico es descargar la misma carta en PDF e imprimirla cuando cambie algo importante.

¿Qué tamaño tiene que tener el QR de las mesas?

Entre 3 y 4 cm de lado es cómodo para leerlo sentado. La regla general es que el QR mida al menos una décima parte de la distancia desde la que se va a escanear: para leerlo a 2 metros, unos 20 cm.

¿Es obligatorio informar de los alérgenos en la carta digital?

Tienes que poder informar de los 14 alérgenos de declaración obligatoria de cada plato, y la carta digital es una forma muy clara de hacerlo. Lo importante es que la información sea correcta y esté al día: si cambias una receta, cambia también sus alérgenos.

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